¿Qué bicicleta es mejor?

¿Qué bicicleta es mejor?

La mayoría de las personas conocen lo fundamental sobre las bicicletas convencionales, pero solo los verdaderos ciclistas saben qué ventajas puede tener utilizar una bicicleta eléctrica. Por eso hoy, en Peak, te contamos cuáles son los beneficios de este tipo de bicicletas y cuál es el mejor para el estilo de entrenamiento que quieras realizar.

¿qué son?

Las bicicletas eléctricas son aquellas que incluyen una fuente de alimentación portátil, un controlador y un motor eléctrico. Físicamente no son demasiado diferentes que una convencional, pero su rendimiento mejora al tener un motor eléctrico compacto, normalmente ubicado en el cuadro o dentro de las ruedas traseras o delanteras.

Se conduce como una bicicleta convencional, pues solo debes pedalear para encenderla, aunque algunas de ellas necesitan que se encienda la batería eléctrica para poder conducirla. En algunas ocasiones podría asemejarse a un ciclomotor, por lo que tendrás que controlar la velocidad a la que vas con la palanca que se sitúa en el volante.

Su fuente de energía es la batería recargable que se encuentra en el cuadro, se carga en una red doméstica de 220V y su batería puede durar entre una hora y media y tres horas, en función del tipo, de la velocidad y del movimiento de la bicicleta. Con una carga podrías llegar a recorrer, incluso, entre 35 y 60 km a una velocidad media de 20 km/h.

¿cuáles son sus diferencias?

Las diferencias entre una bicicleta convencional y una bicicleta eléctrica son las siguientes:

  • Peso y manejo: el manejo de una bicicleta eléctrica es más complejo, pues pesa mucho más, cerca de unos 22 kg. Las convencionales son más ligeras y prácticas.
  • Aparcamiento: es más peligroso dejar al aire libre una bicicleta eléctrica, aunque también es más difícil de transportar a cualquier lugar.
  • Rapidez: la bicicleta eléctrica puede moverse a velocidades superiores a los 25 km/h si tu fuerza muscular lo permite, aunque su motor se apaga al llegar a esa velocidad.
  • Averías: es mucho más sencillo arreglar una simple avería de una bicicleta convencional que cualquiera que pueda tener la bicicleta eléctrica. Además, empujar esta última es más agotador.
  • Transporte: es mucho más sencillo transportar una bicicleta convencional, por ejemplo, en el techo de un coche, pues no está diseñado para el peso de una bicicleta eléctrica.
  • Mantenimiento: las bicicletas eléctricas requieren una mayor mantenimiento y cuidado, pues necesita verificarse que los tornillos estén bien asentados y que las conexiones sean óptimas para mantener el motor.

 

conclusiones finales

La mayor ventaja se encuentra en el hecho de que adquirir una bicicleta eléctrica aporta tres veces más fuerza muscular aumentada. Además, las pendientes se manejan con mayor facilidad, el viento en contra no actúa de forma contraproducente y las distancias que pueden recorrerse son mucho mayores. Es por esto que los ciclistas profesionales suelen preferir viajar con bicicletas eléctricas.



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